Lucas 22:42
“Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.”
La verdadera rendición a Dios ocurre cuando confiamos en Su voluntad aun cuando no entendemos el camino. Jesús nos enseñó que la obediencia al Padre está por encima de nuestros deseos personales. Cuando decimos: “No se haga mi voluntad, sino la tuya”, abrimos la puerta para que Dios obre de manera perfecta en nuestra vida.
Que cada decisión, cada sueño y cada paso estén sujetos a la voluntad del Señor, porque Sus planes siempre son mejores que los nuestros.
Obispo Rubén Fabela
Iglesia de Dios Pentecostal M.I
“Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.”
La verdadera rendición a Dios ocurre cuando confiamos en Su voluntad aun cuando no entendemos el camino. Jesús nos enseñó que la obediencia al Padre está por encima de nuestros deseos personales. Cuando decimos: “No se haga mi voluntad, sino la tuya”, abrimos la puerta para que Dios obre de manera perfecta en nuestra vida.
Que cada decisión, cada sueño y cada paso estén sujetos a la voluntad del Señor, porque Sus planes siempre son mejores que los nuestros.
Obispo Rubén Fabela
Iglesia de Dios Pentecostal M.I